Expresiones marineras

Aburrirse como una ostra.‒ Gran hastío, cansancio de algo.

Agarrar fuerte merluza.‒ Emborracharse.

Bajar el centro de gravedad.‒ Dependiendo de donde se lleve el peso, el riesgo que se corre de que el barco tumbe o no es mayor o menor, porque cuanto más abajo se lleva el peso, más estable es el barco, y cuanto más cerca de la quilla se tenga el peso, más estable es el barco también. Si el peso se lleva en la cubierta, el barco se bambolea más, pero si va abajo no. Es el sistema que tienen los barcos de vela.

Caer en la red.‒ Ser engañado con un ardid o artificio.

Cagarse en la mar salada.‒ Para mostrar enfado, disgusto....

Calma chicha.‒ Cuando el mar está en calma, el aire en completa quietud.

Contra viento y marea.‒ DRAE: Arrostrando inconvenientes, dificultades u oposición de alguien.

Cortar el bacalao.‒ El que manda o toma las decisiones en un lugar determinado.

Cruzar el charco.‒ DRAE: Cruzar el mar, por lo general el Atlántico.

Debatirse en un mar de dudas.‒ Comparación de la profunda inquietud e indecisión que siente una persona en comparación con la vasta extensión marina.

Dejarse llevar por la corriente.‒ Acomodarse a una situación sin plantear objeción alguna ni rebelarse contra ello.

Echar pelillos a la mar.‒ DRAE: Olvido de agravios y restablecimiento del trato amistoso.

El salitre se come todo.‒ Capacidad destructiva del agua del mar cuando moja los objetos, ya que acaba por oxidar y roer todo tipo de materiales.

El mar hace caminos.- Cuando el mar está en calma y se forman dibujos serpenteantes en la superficie a modo de caminos (se debe a sustancias generadas por el plancton)

El mar hace sombras.- Cuando el mar está blanco y sopla viento se forman manchas oscuras en su superficie debido a las rizaduras.

En la cresta de la ola.‒ DRAE: Estar en el mejor momento, en el apogeo.

Están como tierra.- Se dice de los peces (p. ej. caballas o bogas) cuando abundan mucho.

Estar boyante.‒ Que se encuentra en un momento favorable y próspero, que goza de fortuna y felicidad crecientes.

Estar como pez en el agua.‒ Muy cómodo, en su hábitat, de forma inmejorable.

Estar con el agua al cuello.‒ Estar una persona a punto de llegar al límite en algún problema que se le presente.

Estar de bote en bote.‒ Completamente lleno, a rebosar.

Estar de resaca.‒ En comparación con el movimiento en retroceso de las olas después que han llegado a la orilla (DRAE), aquí se refiere al malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso (DRAE).

Estar en boga.‒ Poseer buena aceptación, fortuna o felicidad creciente.

Fuera del agua se nada bien.‒ Pendiente.

Haber mar de fondo.‒ Detrás de un asunto o situación hay algo turbio, que no da buena espina.

Haber marejada.‒ DRAE: Exaltación de los ánimos y señal de disgusto, murmuración o censura, manifestada sordamente por varias personas, que suele preceder al verdadero alboroto, en relación con la propia marejada, que según el DRAEes un movimiento tumultuoso de grandes olas.

Haber moros en la costa.‒ DRAE: Para recomendar precaución y cautela.

Hacer aguas.‒ Referido a orinar.

Hacer cola.‒ Morena que cuando se clava el anzuelo se queda en la grieta anudada con la cola.

Haz bien y échalo al mar.‒ Consejo que se da cuando alguien captura un pez demasiado pequeño y sin utilidad como alimento..

Ir a contracorriente.‒ DRAE: En contra de la opinión general.

Ir como sardinas en lata.‒ Expresión que se usa para indicar que se está muy apretado o muy estrecho debido a la gran cantidad de gente reunida en un lugar demasiado pequeño.

Ir viento en popa.‒ Con buena suerte, dicha o prosperidad.

Irse a pique.‒ Dicho de un intento u otra cosa: malograrse.

Jalar la brasa pa' su sardina (Arrimar el ascua a su sardina).‒ Aprovechar las ocasiones en beneficio propio.

Levar anclas.‒ Partir, emprender un nuevo camino o seguir hacia adelante tras un tiempo haciendo lo mismo.

Llamar a morenas.‒ Triturar residuos de pescado o golpear un pulpo en la orilla entre las rocas con el fin de atraer a las morenas.

Llegar a buen puerto.‒ Posibilidad de que las cosas desemboquen en un destino seguro o exitoso.

Llorar un mar de lágrimas.‒ Comparación de la profundidad e intensidad de la tristeza, y por lo tanto del llanto, con la extensión del mar. Son tantos los lloros que se equiparan a un mar.

Mar de fondo.‒ Cuando hay mucha ola seguida en la orilla.

La mar está echada.‒ Cuando hay calma chicha.

Marcar el rumbo.‒ Tomar las riendas de una situación, la vida... .

Maremágnum.‒ Abundancia de cosas desordenadas y confusas o multitud de personas que se comportan de manera alborotada.

Morder el anzuelo.‒ Ser engañado con un ardid o artificio.

Nadar a Bajas.‒ Nadar cerca de la costa para pescar viejas, llevando consigo los instrumentos para la práctica de la pesca.

Nadar y guardar la ropa.‒ Ser precavido en la vida.

Navegar por Internet.‒ Explorar; recorrer la web visitando páginas y moverse dentro de ellas.

Oír cantos de sirena.‒ Discurso elaborado con palabras agradables y convincentes, pero que esconden alguna seducción o engaño.

Pa' la mar, madera.‒ Cada cosa en su lugar: los barcos al mar, no atracados en tierra, por ejemplo.

Pegarse como un pulpo.‒ Cuando alguien es muy pesado con otra persona y nunca la deja sola o en paz.

Pegarse como una lapa.‒ Cuando alguien es muy pesado con otra persona y nunca la deja sola o en paz.

Perder la brújula.‒ Perder el tino en el manejo de algún negocio.

Por la boca muere el pez.‒ Referido a gente que habla más de lo que aconseja la discreción, lo que le termina trayendo problemas.

Quien el tiempo se expone a predecir, se expone a mentir.‒ El tiempo meteorológico no se puede estimar, sino que varía a capricho y nadie puede nunca afirmar a ciencia cierta cómo va a estar.

Recoger velas.‒ Contenerse, moderarse, ir desistiendo de un propósito.

Resoplar como una marsopa.‒ Cuando se jadea ostensiblemente por un esfuerzo se compara con el resoplido de las marsopas, que son cetáceos, cuando acuden a la superficie a respirar..

Sacar a flote.‒ Salvar algo de una dificultad, apuro o peligro.

Ser un loco playa.‒ Referente a una persona con la cabeza poco organizada, que vive al garete y sin meditar sus actos.

Ser un percebe.‒ Torpe, ignorante.

Ser un pez gordo.‒ Persona con mucho poder e influencia y muy acaudalada.

Ser un tolete.‒ Ser tonto, simple.

Ser una rémora.‒ Obstáculo, estorbo.

Servir de "engodo".‒ Referido a la persona que se marea al navegar y larga su vomitadura por la borda, en alusión a que ésta sirve de engodo para atraer a los peces..

Soltar amarras.‒ Liberarse, sin ataduras.

Sufrir un mar de pasiones.‒ Comparación de lo inmenso de la pasión con la gran extensión marina.

Tirar por la borda.‒ Deshacerse inconsiderablemente de algo o de alguien.

Tocar fondo.‒ Llegar al límite de una situación desfavorable.

Ver la mar sobre el lecho.‒ Cuando uno se sube al salvavidas del barco, y allí, de pie, observa el mar en calma.

Ver la mar sobre el leito.‒ Pendiente.

Ver lo que se pesca.‒ Observar lo que ocurre, si está pasando algo.

Viento desgraciado.‒ Viento caliente que sopla hacia las Calmas y hacia tierra.

Vientos a la cabeza.‒ Cuando viene el viento del norte.

 

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