Vigilancia ambiental del puerto de Granadilla (fase operativa II)

El proyecto del "Puerto de Granadilla" cuenta con una Declaración de impacto ambiental (BOE, 2003). Según la normativa española, la vigilancia del cumplimiento de lo establecido en la Declaración de impacto tiene como objetivos:

  1. Velar para que en relación con el medio ambiente, la actividad se realice según el proyecto y según las condiciones en que se hubiere autorizado.
  2. Determinar la eficacia de las medidas de protección ambiental contenidas en la Declaración de impacto.
  3. Verificar la exactitud y corrección de la evaluación de impacto ambiental realizada.

Al OAG le ha sido encomendado estatutariamententre la vigilancia ambiental de las obras del puerto de Granadilla, que abarca los aspectos referidos y, en particular, el desarrollo del programa de vigilancia ambiental. Los resultados se ofrecen en esta sección de "Vigilancia ambiental" y sus respectivas pestañas, así como en el informe general del seguimiento que se evacua con caracter anual.

Sectores PVAOAG
Zonificación marina de la costa de Granadilla para el seguimiento ambiental

 

Plan de vigilancia ambiental en fase operativa (II) del puerto de Granadilla y de las tendencias de la biodiversidad local(2022 – 2026)

El dique externo alcanzó su longitud definitiva en octubre de 2016, por lo que se supone que queda perfilado el nuevo esquema de dinámica de las aguas en la costa, punto de inflexión para analizar y monitorizar los impactos asociados. Por todo ello, y a efectos ambientales, el OAG propuso fijar el día 1 de enero de 2017 como la fecha de inicio de la vigilancia ambiental en fase operativa. Como era previsible, muchos de los trabajos (muelle de ribera, relleno de expla-nada y cajones, viarios, edificaciones, etc.) distan mucho de haber terminado, por lo que es necesario prorrogar muchas de las líneas de seguimiento ambiental de la fase de obra (que se continuaron haciendo durante la fase operativa) y algunos del PVA en fase operativa (2017-2021). La Comisión Europea, como ya se ha expuesto, indicó que el papel de la Fundación sería controlar el estado y las tendencias de la biodiversidad local, garantizando la aplicación de las medidas correctoras y compensatorias que condicionaban la aprobación del proyecto. Por ello, y dado que el puerto está ya en funcionamiento, es necesario iniciar estos trabajos, que se incluyen como apartado del PVA en fase operativa.
En la fase operativa, como se ha expuesto, destacan los riesgos asociados al tráfico marítimo, repostaje, reparaciones y trasiego de mercancías. Los impactos derivados de accidentes y verti-dos ocasionales de crudos pueden llegar a ser muy aparatosos, aunque pueden ser reversibles a largo plazo. El puerto en sí, como nueva vía de entrada de mercancías a la isla, es un riesgo biológico global que se asume y que intenta mitigarse mediante los servicios de inspección de aduanas y fitosanitarios. Sin embargo, es particularmente relevante ‒ y se pasó por alto en el PVA original‒ la introducción de especies exóticas vía aguas de lastre, fouling o “balsa flotan-te” de las embarcaciones. El impacto de una especie introducida invasora, en caso de ser nega-tivo (exclusión o depredación sobre otras), puede ser permanente e incluso extenderse a zonas muy alejadas de la ubicación del puerto. Como se acaba de mencionar, la postura previsora de la Comisión, fruto de su experiencia, es fundamental, previendo la anticipación a este impacto con una monitorización permanente de la biodiversidad local.
El presente plan de vigilancia ambiental incorpora varios objetivos relacionados con la fase operativa del puerto industrial de Granadilla y sus medidas conexas arbitradas:

  1. Confirmar el nuevo esquema de flujo de la corriente tras la finalización de las obras de abrigo y verificar los perfiles de las playas principales al sur de la infraestructura.
  2. Comprobar que el punto de vertido de arena es el idóneo para el objetivo perseguido, siempre y cuando la medida fuera finalmente necesaria
  3. Programar las actuaciones de vigilancia ambiental del puerto en fase de operativa y de las tendencias de la biodiversidad local, partiendo de la información generada durante la fase de obras y la primera fase operativa, modificando y completando el plan inicial existente allí donde hiciere falta (revisión).
  4. Incorporar al seguimiento el control de las obras aún pendientes de realización o con-clusión (muelle de ribera, explanada principal, viario, edificaciones, etc.).
  5.  Verificar y controlar la aplicación de las medidas compensatorias y de aquéllos elemen-tos que arbitran y, en su caso, la necesidad de acometer dichas medidas.
  6. Controlar la calidad de las aguas, los sedimentos y la biodiversidad, ajustando los méto-dos analíticos y esquemas de muestreo en función de los resultados que se vayan obte-niendo, así como de eventuales contingencias imprevistas.
  7. Apoyar la toma de decisiones construyendo un sistema predictivo con alertas, que per-mita incorporar la información generada y perfeccionar el modelo a partir de ella.
  8. Proponer, en su caso, medidas correctoras o de contención de impactos negativos so-brevenidos.
  9. Informar a las autoridades implicadas y a la ciudadanía en general, de la situación am-biental en la costa de Granadilla y de acontecimientos anómalos vinculados a la opera-tiva del nuevo puerto.

 Dentro del marco de revisión y adecuación del PVA, se han añadido o mantenido algunos obje-tivos implícitos en toda vigilancia en fase operativa: verificar la realización de las medidas co-rrectoras, constatar y evaluar los impactos previstos, prevenir o detectar nuevos impactos y proponer medidas para mitigarlos/eliminarlos en caso de ser negativos. Asimismo, y por criterios de eficiencia, se han incorporados algunos análisis de aguas y sedimentos adicionales vin-culados al control de su calidad según la ROM 5.1-13 y que ha de afrontar la APSC en todos los puertos de su competencia, incluido ahora el presente.

 

Vigilancia ambiental en fase operativa (2017-2021) - desfasado

El estudio de impacto ambiental realizado en 1999 se enmarca en una época en que este tipo de estudios estaban iniciándose en nuestro país, y no ha de sorprender su simpleza en ciertos aspectos, o que se eligiesen directamente las matrices de Leopold como método para detectar los impactos (matriz causa-efecto). A fin de revisar los planteamientos del PVA para la fase operativa, y partiendo de un mejor conocimiento y de la experiencia acumulada durante la fase de obras, el OAG ha abordado un análisis sistémico del puerto y su entorno que refleja las relaciones entre los elementos biofísicos y los antrópicos. Ello ha servido para el detectar los vectores e impactos más relevantes sobre los que centrarla atención. A grandes rasgos, el esquema está dividido horizontalmente en atmósfera, tierra firme, columna de agua y fondo marino. El rectángulo en línea azul discontinua señala los límites del "ecosistema" y la línea gris vertical (discontinua) separa el medio "natural" a la izquierda del medio "antrópico", a su derecha.

sistema-granadilla

Esquema conceptual del sistema ecológico de Granadilla (pinche imagen para verlo en grande)

Basado en este análisis, el OAG ha reformulado el Plan de vigilancia para la fase operativa (2017-2021), en el cual, lógicamente, se abandonan algunas actividades de vigilancia que ya han concluido y se añaden o modifican otras de cara al nuevo periódo. Los objetivos del nuevo plan son:

  1. Concretar el nuevo esquema de flujo de la corriente tras la finalización de las obras de abrigo y verificar los perfiles de las playas principales al inicio de la fase operativa.
  2. Programar las actuaciones de vigilancia ambiental del puerto en fase de operativa a lo largo de cinco años, partiendo de la información generada durante la fase de obras, modificando y completando el plan inicial existente allí donde hiciere falta (revisión).
  3. Incorporar al seguimiento el control de las obras aún pendientes de realización (muelle de ribera, explanada principal, etc.).
  4. Verificar y controlar la aplicación de las medidas compensatorias y de aquéllos elementos que arbitran y, en su caso, la necesidad de acometer dichas medidas.
  5. Controlar la calidad de las aguas, sedimentos y biodiversidad, ajustando los métodos analíticos y esquemas de muestreo en función de los resultados que se vayan obteniendo, así como de eventuales contingencias.
  6. Apoyar la toma de decisiones (alertas, etc.) ofreciendo un sistema predictivo que permita incorporar la información generada y perfeccionar el modelo a partir de ella.
  7. Proponer eventuales medidas correctoras o de contención de impactos negativos.
  8. Informar a las autoridades implicadas y a la ciudadanía en general, de la situación ambiental en la costa de Granadilla y de acontecimientos anómalos vinculados a la operativa del nuevo puerto.

Dentro del marco de revisión y adecuación del PVA, y por criterios de eficiencia, se han incorporado algunos análisis de aguas y sedimentos adicionales vinculados al control de su calidad según la ROM 5.1-13 y que ha de afrontar la Autoridad Portuaria de S/C de Tenerife en todos los puertos de su competencia, incluido ahora el presente

 

Vigilancia ambiental en fase previa y fase de obras - desfasado

El proyecto del Puerto de Granadilla cuenta con el Plan de Vigilancia Ambiental (PVA) elaborado por la Autoridad Portuaria, el cual, en su última versión de 2007 (ver documento), incorpora las recomendaciones del Estudio de Impacto Ambiental y otros términos surgidos a lo largo de la tramitación del Proyecto, a la vez que se replantean algunos parámetros y puntos de muestreo a la luz de los resultados obtenidos durante el desarrollo de su fase previa al inicio de las obras. Dicha fase previa ha sido ejecutada por la propia Autoridad Portuaria y el OAG asumió el PVA a partir de la fase de obras, que se inició en julio de 2010.

En 2008, por recomendación del OAG, se realizó un nuevo inventario de las comunidades bentónicas del entonces lic (ahora zec) Sebadales del Sur de Tenerife y de la zona directamente afectada por el Puerto, toda vez que el inventario anterior era de 2004 (ver documento). A lo largo de 2009 y 2010 se revisó el PVA y parte de la información ambiental contenida a efectos de actualizar el estado cero y ajustar el trabajo a escala y objetivos. En el informe anual 2010 del OAG sobre del seguimiento ambiental en fase de obras (ver documento) se incorpora una sinopsis actualizada de las condiciones ambientales de Granadilla, se concreta el estado cero, y se replantean algunos métodos y el alcance de los programas específicos de seguimiento, con algunas mejoras. Dichos ajustes han recibido la preceptiva aprobación de la Autoridad Portuaria de S/C de Tenerife y la anuencia de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. También se dispone de un estudio económico de lo que han supuesto los cambios introducidos y las repercusiones de la vigilancia ambiental sobre las medidas correctoras o compensatorias (ver documento), realizado en diciembre de 2014. El informe anual de  2016 contiene una recapitulación de la vigilancia durante toda la fase de obras. También, y a la vista de la alarma y preocupación que generó en su día, se ha realizado un pequeño documental sobre el sebadal de Granadilla y los resultados de su seguimiento,

 

Medidas complementarias

La evaluación y el  seguimiento de las medidas ambientales correctoras contenidas en la Declaración de impacto y las añadidas (correctoras y compensatorias) por la Comisión Europea en su Dictamen de 2006, pueden consultarse en secciones independientes en el epígrafe "Puerto de Granadilla " de esta web. A través de ellas o en la sección de "Informes del OAG" pueden consultarse los diversos documentos elaborados al respecto.

Verificación de la Evaluación de Impacto Ambiental de Granadilla

Otro asunto vinculado a la vigilancia ambiental del puerto de Granadilla es la verificación de la exactitud y corrección de la evaluación de impacto ambiental realizada. El expediente de evaluación ambiental del proyecto de un nuevo puerto en Granadilla es muy complejo y abarca bastantes más años de lo que es habitual en estos casos (ver esquema de tramitación). La verificación de la exactitud y corrección de dicho expediente implicó un arduo trabajo cuyos contenido y conclusiones se contienen en un documento bastante extenso que puede consultarse en esta web (enlace adjunto) y cuya lectura recomendamos a quienes se interesen por las singularidades que afectan a este controvertido proyecto.

La conclusión de dicha verificación reza así:

En el proyecto de una nueva infraestructura portuaria en Granadilla, que ha suscitado tanta polémica, las instituciones legitimadas de la sociedad han otorgado prioridad al interés económico y social sobre el ambiental, y han aceptado el impacto negativo sobre el medio natural como coste ambiental insosla­ya­ble del Proyecto, al considerar que no hay otras alternativas, y a pesar de haberlo reducido sensible­men­te y de la profusión de medidas correctoras y precautorias arbitradas.

   Con el proyecto se comprometen zonas aledañas en un grado asumible, aunque no exento de incerti­dum­bres, y se sacrifica un tramo importante de costa, cuyos valores naturales, aún siendo ciertos, han sido exagerados por diferentes motivos. Como consecuencia de ello, algunas de las medidas acordadas y luego impuestas en compensación por los posibles impactos sobre la red Natura 2000 y especies prioritarias de interés comunitario, parecen excesivas y sobredimensio­na­das en relación con el proyec­to final, aunque tal vez no en razón a la presión ejercida por los detrac­to­res del proyecto, cuya oposi­ción no siempre se ha sustentado en la defensa de los valores ambien­tales.

   Salvo por este extravío, a tenor de la verificación realizada, la evaluación del impacto ambiental del puerto de Granadilla fruto de un procedimiento atípico y complejo en extremo, se considera en térmi­nos globales «moderadamente exacto y correcto», aunque no óptimo. Dicha evaluación ampara al proyecto final de puerto reducido (enero 2005) y a sus componentes, con la salvedad del subproyecto de baipás, y de otros proyectos conexos no concretados que pudieran surgir (canteras para aporte de materiales, etc.), que habrán de someterse a evaluación de impacto ecológico independientemente.

El seguimiento ambiental "in situ"

El OAG dispone de una estación ecológica emplazada en el ámbito de las obras del puerto, desde donde desarrolla sus actividades de seguimiento. La estación está equipada con material básico de laboratorio y sirve de centro de operaciones a los equipos de muestreo (material de buceo, trampas, instrumental científico, etc.). Además, el OAG cuenta con una embarcación construida y equipada ex-profeso para facilitar las tareas de vigilancia y seguimiento en la mar. El "Avatar", que así se llama el barco, tiene 8,45 m de eslora y 3 m de manga, su casco es de polietileno, cuenta con propulsión jet y fue construido en los astilleros ELIMAT de A Coruña.

Desde octubre de 2010 se encuentra fondeada frente a la costa de Granadilla, aguas arriba de la zec Sebadales del Sur de Granadilla, una boya oceano-metereológica equipada con equipo automatizado que transmite de modo continuo información sobre las condiciones ecológicas de las aguas, así como del clima marítimo. También se han instalado una estación meteorológica terrestre y tres captadores de partículas de bajo volumen para monitorizar la calidad del aire.

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Estación ecológica del OAG en Granadilla El Avatar
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Boya meteorológica-oceanográfica del OAG Captador de partículas

En fase opertavia, el OAG adquiere anualmente dos imágenes del satélite Worldview2 que abarcan la costa de Granadilla desde la desembocadura del barranco del Río hasta la playa de La Tejita y permiten hacer un seguimiento de algunos parámetros oceanográficos de las aguas, modificaciones en la costa, y levantamiento de la bionomía de los fondos, hasta unos 30 m de profundidad.

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